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Molino de la Bóveda

Torremolinos. Pocos restos subsisten del origen del pueblo. Este inmueble, emplazado en el entorno de la Cuesta del Tajo, es uno de ellos. El cauce histórico alimentaba de agua a los molinos enclavados en el barrio del Bajondillo. Hoy se conservan solo este y los vestigios del Molino del Caracol.

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Molino de la Bóveda. (Proyecto Patrimonio Herido. Dir: Nuria Rodríguez Ortega. iArtHis_LAB Research Group). Disponible en https://patrimonioherido.iarthislab.eu/bienes-patrimoniales/registros/provincia-de-malaga/molino-de-la-boveda/ [25 de junio de 2022 12:30]

Antonio Jesús Santana Guzmán (verificador). Universidad de Málaga. Pablo Pérez Ortega. Roy Postigo López.

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Santana Guzmán, A. (revisor), Pérez Ortega, P., & Postigo López, R. (25 de junio de 2022). Molino de la Bóveda. Patrimonio Herido. https://patrimonioherido.iarthislab.eu/bienes-patrimoniales/registros/provincia-de-malaga/molino-de-la-boveda/
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Santana Guzmán, Antonio Jesús (revisor), et al.. "Molino de la Bóveda". Patrimonio Herido, iArtHis_LAB Research Group, 25 de junio de 2022, https://patrimonioherido.iarthislab.eu/bienes-patrimoniales/registros/provincia-de-malaga/molino-de-la-boveda/
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Santana Guzmán, A. (revisor), Pérez Ortega, P., y Postigo López, R. (2022) 'Molino de la Bóveda', Patrimonio Herido, 25 de junio de 2022. Disponible en: https://patrimonioherido.iarthislab.eu/bienes-patrimoniales/registros/provincia-de-malaga/molino-de-la-boveda/ (Consultado: 24 de mayo de 2021)
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Santana Guzmán, Antonio Jesús (revisor), Pérez Ortega, Pablo, y Postigo López, Roy, “Molino de la Bóveda”. Patrimonio Herido. 24 de mayo de 2021. https://patrimonioherido.iarthislab.eu/bienes-patrimoniales/registros/provincia-de-malaga/molino-de-la-boveda/

Está situado bajo la Torre de Pimentel y es uno de los molinos más significativos de la localidad. Enfrentó las vicisitudes que este pueblo costero experimentó. De su dedicación a la molienda, casi exclusiva actividad benefactora para sus lugareños, evolución a la vez que la ciudad, pasando a tener un uso hostelero hacia la década de 1970, adaptándose así a la ocupación turística que se impuso. Tras su abandono, hoy se encuentra en un estado alarmante de deterior; oculto por una vegetación descontrolada y disimulado por las nuevas construcciones que, sin razonamiento, se han apoderado del conjunto histórico de la urbe.

Ubicación geográfica
Calle de la Cuesta del Tajo, Torremolinos, Costa del Sol Occidental, Málaga, Andalucía, 29620, España
Otras denominaciones
Conjunto monumental Molinos de la Torre Pimentel
Fecha inicial
siglo XV
Uso primario
Industrial
Hostelero
Situación legal

Está catalogado con protección integral y, además, cuenta con un entorno con protección visual en el Plan General de Ordenación del Territorio de Torremolinos del año 2020, si bien este documento no está actualmente autorizado por la Junta de Andalucía. En el planeamiento anterior, del año 1996, también ser recoge su protección integral.

Valores patrimoniales
Históricamente, La Bóveda debe ser considerada como bien aglutinante del devenir cronológico y social de Torremolinos. Teniendo constancia de la presencia de molinos en la ciudad desde la era andalusí, esta podría retrotraerse a los asentamientos litorales de fenicios y romanos. Los molinos fueron el eje vertebrador del pueblo, al configurarse el plano urbano en base a la industria molinera y el cauce del agua que ejercía de impulso motriz de la misma. Al decaer la actividad, durante el siglo XIX y XX, los molinos fueron residencias de raigambre popular. En la década de 1970, La Bóveda se adaptó a la industria hacia la que Torremolinos focalizó su oferta: el turismo. Así, el otrora molino fue reconvertido en restaurante y sala de espectáculos. Ha llegado hasta nuestros días, ante un completo abandono y sin una función en su horizonte. Artísticamente, se presenta un excelso exponente de la arquitectura popular andaluza. Sus trazas vernáculas recaban usos y soluciones tradicionales de Andalucía, compendio cultural entre oriente y occidente. Destacan elementos de forja y azulejería, además de tejas en barro que recubren las techumbres o el gran patio interior. La adaptación arquitectónica al terreno geológico, el travertino torremolinense, es marca distintiva de dicha construcción.
Asóciese este valor a su prestancia paisajística, crucial en el área histórica de Torremolinos que haya un punto clave en la vetusta Cuesta del Tajo, conexión entre calle San Miguel, principal vía de la ciudad histórica, y el barrio marinero y molinero de El Bajondillo. Tanto es así que muchos de los viajeros y pintores de la ciudad han retratado la configuración original del enclave, destacando la presencia de La Bóveda. El cine o la fotografía postal han sido otras vías de promoción cultural del bien y su entorno. Por lo anterior, nos hallamos ante un bien contenedor de una potente carga etnológica para construir y divulgar la identidad histórica de Torremolinos. Súmese, además, un estratégico espacio para el reclamo ciudadano y turístico, como área endémica de la localidad que fue cuna de la Costa del Sol.
Descripción técnica

Constituye uno de los molinos con mayores proporciones de la localidad y, con mayor solera, pues su superficie es de 458,80 metros cuadrados.

Se trata de una edificación con planta en forma de L, es decir, constituida por dos módulos, uno principal de menor tamaño cuyo acceso abre hacia la Cuesta del Tajo. En esta pintoresca entrada, tras una puerta de forja, se aprecian unas escaleras que llevan hasta el cuadrangular pórtico que precede su vetusta puerta de doble hoja y grandes dimensiones realizada en madera.  En este pequeño patio exterior encontramos, a la derecha de la puerta, una alberca de rasgos populares cuya utilidad era servir agua a los animales de carga que transportaban el grano o material a moler, de ahí, la existencia de argollas para atarlos. Así mismo, cuenta con un patio interior con acceso a otros molinos, bajo el que se ubican los restos del molino del caracol.  Tras la puerta se accede a un primer cuerpo cuyo rasgo más destacable sería el suelo de enchinado propio de la

arquitectura vernácula, a diferencia de las demás estancias que presentan una azulejería muy frecuente en las construcciones de los años 60: se observan entre las losas, formando un diseño geométrico, azulejos con símbolos como un león, un castillo, una cruz, entre otros elementos. Tras este primer espacio, y antes de llegar a otra amplia habitación, se accede a una sala abovedada. Esta sería la zona más característica y atractiva del inmueble, pues le da nombre.

El caserón del molino está constituido también por dos plantas sirviendo la inferior para la actividad económica (harinera o restauración), y destinada la superior para un uso residencial y también de almacenaje.  Ambas están unidas por una escalera próxima a la entrada.  Esta planta se organiza mediante una serie de espacios que corresponden con las habitaciones de la vivienda. Cuenta, además, en esta altura superior, con una terraza y una azotea de nueva construcción. En ella se ubican las salidas de humo de las chimeneas.

Siguiendo el modelo vernáculo andaluz, las ventanas de las estancias cuentan con puertecillas de madera en correspondencia con la puerta de entrada. Así mismo, los pequeños balcones se cierran por rejerías, un rasgo de notable carácter en estas construcciones de antaño. El caserón está cubierto por una techumbre a dos aguas recubierta por teja rojiza de barro.

Factores de riesgo

En estos momentos, la situación del molino es extremadamente alarmante. El estado de deterioro en el que se encuentra tras su última utilidad en la década de los 80, se ha ido agravando con los años, el paso del tiempo, el descuido que ha sufrido, los allanamientos que aún siguen sucediendo, etc. Entre otros hechos, personas sin hogar asaltan el caserón con tal de resguardarse en un lugar, y puesto que este se encuentra abandonado, es idóneo para ello. El inconveniente llega cuando estas personas no aprecian o evitan damnificar la construcción, dado que lo que ven son “ruinas” y, por lo tanto, no tienen en cuenta su valor.

A la entrada del molino, una abundante y descontrolada vegetación asaltan el complejo y solo entre las ramas, se puede divisar la entrada del complejo. A simple vista se aprecia la dejadez que sufre el edificio, pues desde el exterior la arquitectura avisa de la degradación que padece. Las paredes han perdido su color blanco que aportaba el encalado, en su lugar la ausencia de material y desconchones que dejan ver el cemento, los ladrillos y sillares de piedra. También la cubierta parece soportar percances como el mal estado en el que se encuentran las tejas que constituyen el techo a dos aguas, con moho y otros hongos procedentes de la humedad dada la proximidad al mar, al igual que ciertas inclinaciones o hundimientos posiblemente por el ataque, de nuevo, de la humedad y otras plagas de agentes patógenos que penetran en la madera.

Desde la entrada se puede ver que faltan los ventanales y las puertas de maderas de las ventanas por dichos huecos penetran agentes agresivos para con el bien patrimonial, tanto aves, como lluvia u otros dañinos actores. La rejería de ventanales o balcones está desgastada, oxidada, en definitiva, en un estado pésimo. Desde su entrada, cuya valiosa puerta de madera tiene roturas en su cerradura, permaneciendo abierta y posibilitando la entrada a cualquier individuo, ya se percibe un primer diagnóstico del estado ruinoso de la arquitectura. El pavimento, en ocasiones cerámico o enchinado, está cubierto por escombros, trozos de pared, pedazos de cristales y maderas, arena, polvo, etc.

En la zona de la molienda, que se reutilizó como restaurante, aún quedan rastros de este, pero ninguno de la actividad molinera, salvo unas piedras soleras en el patio interior. Se conservan, por ejemplo, una barra de bar, donde todavía se almacenan cajas de bebidas y algunas botellas de vidrios, así como un aparador donde se ubicaría la cubertería y otros elementos, como cartas de bebidas o comidas que siguen encontrándose en el lugar desparramadas por el suelo. En las paredes se se emplazan telarañas, nidos de diferentes insectos y agentes patógenos, con lo cual no se descarta la presencia de plagas de los mismos. Sería la acción de estos actores unidos al efecto de la humedad, lo que habría ocasionado el derrumbe de una parte del techo de la primera planta o suelo de la segunda. El peligro es más que evidente, la estabilidad del edificio pende de un hilo. Este derrumbe puede traer consigo mayores detrimentos con posterioridad, de ahí la urgencia para acometer acciones de restauración y conservación del bien.

Propuestas de uso

La conversión del Molino de la Bóveda en un centro dedicado al desarrollo artístico y cultural, abierto y multidisciplinar, de Torremolinos aportaría un órdago en pro de la reconversión de la ciudad en el enclave cultural que, por su historia, le corresponde ser. No se propone la instauración de una sala expositiva o casa de la cultura al uso, sino que se propone la novedosa idea de un área de puertas abiertas, focalizada en la creación y formación artística. Dichas actividades serían desarrolladas por asociaciones culturales de la localidad y sus contornos, la cuales convergerían en un patronato que dirigiese los destinos del espacio. Se cree conveniente que, aun siendo propiedad municipal, las propuestas deben ser independientes de cualquier signo político para así proporcionar continuidad a su manifestación libre, variada y diversa.

Al tratarse de un edificio con una distribución interna muy concreta, cada espacio podría destinarse a la actividad que mejor se ajuste a dicho lugar. El patio se presenta como marco idóneo para la reunión y el intercambio de ideas entre los usuarios del Molino. Pero este uso no sería exclusivista, pues su panorámica visión del litoral y de edificios tan emblemáticos como el Hotel Meliá Costa del Sol (obra de Antonio Lamela) o la propia y emblemática Torre de Pimentel (en el caso de llevarse a cabo la necesaria limpieza visual del entorno de este BIC) hacen idónea la celebración de conciertos, representaciones o recitales. La bóveda que da nombre al edificio sería un excepcional marco para exposiciones, conferencias o una sencilla sala de lectura y creación en la que desarrollar propuestas culturales.

No se debe olvidar la primigenia función del Molino de la Bóveda, por lo que sería necesario dedicar un espacio a la industria molinera de la ciudad, como eje imprescindible en el relato histórico de Torremolinos. Al existir centros dedicados, monográficamente, a la exposición de la actividad de los molinos (Molino de Inca), el Molino de la Bóveda no debería más que recordar su pasado para poder avanzar, en el presente, hacia su futuro. La dirección de esta investigación apoyaría el renacimiento de la industria molinera de la ciudad, pero buscando otra localización quizás más alejada del centro histórico de la ciudad.

Pero no solo sería interesante dotar al Molino de contenido escénico o plástico. La Cuesta del Tajo es el nexo natural de unión entre Calle San Miguel y el marítimo barrio de El Bajondillo. Desde la década de 1940, este espacio ha sido refugio de creación artística, estableciéndose a lo largo de esta travesía pintores, poetas y creadores, en general, llegados de todo el globo. Por ello, sería interesante y enriquecedor, para la industria local, recuperar el motor del albergue y creación artística de Torremolinos. Teniendo al Molino de la Bóveda como faro de guía, se podría incentivar la creación de talleres y escuelas de artistas autóctonos o foráneos, que aportasen una nota distintiva al producto local.

Este valor económico no solo redundaría en una oferta más competitiva en clave turística; sino que, el propio pueblo, podría beneficiarse y formarse en la cultura. El propio Molino fue visitado por afamados artistas, como el caso de Fred Caston o el Conde Aymon de Roussy. Para crear un ambiente más discernido y ameno, sería interesante recuperar la barra del restaurante que se enmarcó en este bien como ambigú del centro cultural. Así, se evita la creación de un gran espacio hostelero que desvirtué la idea principal. Con toda probabilidad, esta ambivalencia temática permitirá un eficiente uso del Molino, el cual se pretende posicionar como enclave de la cultura y el ocio de la localidad a través de su recuperación arquitectónica.

Primeros auxilios

Dado el riesgo real de derrumbe existente en el inmueble, sería conveniente reforzar la cubierta, sobre todo las zonas que están realizadas con vigas de madera (de hecho, hay áreas de estas techumbres que ya se han desmoronado).

Además, el desbroce y correcto cercado de la edificación ayudaría a detener la entrada de persona ajena a la propiedad, así como la eliminación de basuras y especies arbóreas invasoras que pueden generar daños en la estructura. El desbroce, señalado como actividad de urgencia, deberá tener una supervisión arqueológica ineludible, pues la proximidad del Molino del Caracol (ya dañado en intervenciones previas muy similares a la que se propone), así como la existencia de piedras soleras en el patio interior, requieren la atención de expertos que garanticen la conservación y el bien cuidado de estos bienes.  Igualmente es interesante la retirada de los elementos de forja por dos cuestiones: en primer lugar, su cercanía al mar y el abandono de la edificación ha precipitado la oxidación de las rejerías. Su retirada se haría imprescindible, además de para su recuperación, para evitar riegos en materia de seguridad. Por último, y atiendo al carácter de inmediatez, se recomienda una completa revisión del edificio, así como de posibles construcciones adyacentes a este que no se hayan investigado y catalogado con la suficiente pormenorización.

En la terraza natural situada bajo la parcela del Molino de la Bóveda se encuentra el recién hallado Molino del Caracol. En la parte superior al Molino de la Bóveda, bajo los Apartamentos El Molino de la Torre, se encuentran una serie de escaleras y demás vestigios de infraestructuras vetustas que pudieron ser los sistemas de conexión entre los molinos del conjunto histórico.

Este bien requiere de su inmediata actuación pues, de lo contrario, se perdería un patrimonio que cada vez goza más, por ventaja o hándicap, del carácter de único y original en Torremolinos. La ciudad no puede permitirse enterrar, una vez más, su maltratado patrimonio. Los vínculos que el pueblo debería establecer con la cultura hidráulica, en general, y con el Molino de la Bóveda, en particular, deben tener su marco de actuación en el área educativa de las instituciones públicas.

Intervención propuesta

Tras haber realizado las iniciales tareas, ya descritas, sería necesario elaborar un proyecto de restauración y rehabilitación del Molino de la Bóveda. En cuanto al exterior, a su fachada principal desde la Cuesta del Tajo, sería necesario instalar un andamiaje que permitiese un estudio de los muros del edificio. Dada la cronología estimada del inmueble, puede ser un espacio susceptible de estar decorado con motivos pictóricos ornamentales. Aunque no se encontrasen pinturas murales, el estudio de la factura de la fachada permitirá conocer de forma más exhaustiva los materiales y las técnicas empleadas; dicha intervención podría aportar la fecha de creación del Molino.

En su último uso, el Molino gozó de una rotulación en su fachada que sería de interés, cuanto menos, abrir el debate sobre su reposición como exponente del patrimonio gráfico, de amplio calado en la Costa del Sol.

El análisis y reparación debe hacerse extensible a todas las paredes que recubren el edificio, dado que muchas de ellas acusan una profunda desmejora. Tras esto, sería importante acometer la adecuación del interior, entendiendo como fundamental la consolidación de las techumbres. Para ello, la restitución de los materiales dañados por el abandono del edificio debería ser primordial. La recuperación de los enchinados históricos y de las solerías cerámicas son otros de los puntales de la rehabilitación interior. La bóveda, a simple vista, parece uno de los elementos menos dañados del edificio, si bien un análisis en profundidad de esta permitiría aseverar esta afirmación. Las balconadas, tanto las existentes en las ventanas como las de la terraza superior, y la azotea deberían ser reforzadas y supervisadas para acrecentar la seguridad de dichos espacios. La rehabilitación del patio implicaría la adecuación del espacio a través de la recuperación de las piedras soleras originales que, en la actualidad, se hallan cubiertas por la maleza. En este patio desemboca una pequeña estructura abovedada por donde salía el agua del cauce (popularmente conocido como cau), que discurría ladera abajo para ejercer de fuerza motriz de los molinos de El Bajondillo antes de morir en la playa. La puesta en valor de esta pieza debería ser crucial, pudiéndose dotar al patio de un elemento que atestigüe el pasado hidráulico del Torremolinos molinero. Otro elemento crucial del inmueble es la fuente-abrevadero que se encuentra a su entrada, insertada en el escarpado montículo que alberga a la Torre de los Molinos. Dicho elemento enlaza con las propuestas de reivindicación de la cultura del agua que se quieren fomentar en la localidad.

Por último, sería interesante estudiar la posibilidad de abrir viales, siempre atendiendo a las pesquisas impuestas por la restauración, que interconectasen el Molino de la Bóveda con la parcela de la antigua Villa Santa Teresa (calle Santos Arcángeles) y con el Molino del Caracol (cercano a calle Sierra de Cazorla, anteriormente de Los Molinos). A través de esta conexión se lograría la comunicación de buena parte del conjunto histórico de los Molinos de la Torre de Pimentel, sirviendo de primer paso para la rehabilitación integral de dicho enclave histórico.

Imagen actual
Molino de la Bóveda, 2021.
Molino de la Bóveda, 2021.. Archivo de Roy Postigo López.
Imagen histórica
Panorámica de la zona histórica de la Torre de los Molinos desde la playa de El Bajondillo, década de 1930.
Panorámica de la zona histórica de la Torre de los Molinos desde la playa de El Bajondillo, década de 1930.. Archivo de Miguel Vila.
Vista del Bajondillo, por Pino La Vardera
Vista del Bajondillo, por Pino La Vardera. Arte. Torremolinos Chic. Disponible en: http://www.torremolinoschic.com/cultura/arte/
Referencias

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